sábado, 23 de febrero de 2013

Sentada en el borde...


Sentada en el borde, pensaba. Miraba a lo lejos, creía ver el horizonte… su reflejo abajo en el mar… No recordaba como había llegado allí, pero a la vez tenía presente que lo que estaba viviendo ya lo había vivido.

A su mente llegaban imágenes tan nítidas de lo ocurrido que todo el cuerpo se le estremecía. Una voz interior le intentaba decir que no era la culpable de nada; sin embargo, ella no podía creérselo: sabía que lo que había hecho era horroroso, que por ello merecía morir. A pesar de todo, no se suicidaría, no. Su orgullo era mayor… ¡maldito orgullo! Él la había llevado hasta allí.

De repente, el vértigo, el que había tenido siempre y que había estado ausente hasta ahora, llegó, con tanta fuerza que la tambaleo al intentar levantarse, haciéndola caer al vacío. Eran demasiados metros…

Y despertó, con la sensación de caerse de la cama, y sin ningún recuerdo de lo que había soñado, sabiendo aun así, que ese mismo sueño la acecharía el resto de sus días. ¿Sabía el porqué? Sí, lo sabía, pero lo ocultaba en lo más hondo de su alma, si es que tenía alma…
Licencia de Creative Commons
This obra by Jessica Brid Rodríguez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

No hay comentarios:

Publicar un comentario