sábado, 23 de febrero de 2013

Estábamos sentados...

Estábamos sentados, uno muy cerca del otro. Yo ni me atrevía a mirarte... temía que pudieses ver en mis ojos - ya sabes que dicen que son el espejo del alma (y si lo son ¿por qué no veo lo que espero en los tuyos?) - toda una catarata de pensamientos; pensamientos que, así como el agua cerca ya del precipicio, arrastran con fuerza un sinfín de posibilidades, y tal como llegan se deslizan rápidamente, hasta impactar con ¿más agua? No. Con la dura realidad de la imposibilidad. ¿Y si ahora le besara? ¿Y si le pongo mi mano sobre su pierna? ¿Y si sólo me acercara un poco más de lo que estoy ahora? ¿Y si...? Y ya te sentí; tu boca - ¡esa boca tan deseada! - junto a la mía... pero tuve que separarme... ya sabes que cuando me pongo nerviosa me da esa risa incontenible ... sí, lo sabes porque te deseo tanto que aún, cuando no consigo aplacar el temblor que le provocas a todas las zonas de mi cuerpo, necesito reírme... pero no te enfades... es una risa que constata la felicidad de estar a tu "¡Corten! Es todo por hoy. Mañana más." Sí, es hora de intentar dormirme... no tengo entrada para el próximo pase de nuestra historia de amor, de mi historia de amor. Licencia de Creative Commons
This obra by Jessica Brid Rodríguez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

No hay comentarios:

Publicar un comentario