Estábamos sentados...
Estábamos sentados, uno muy cerca del otro. Yo ni me atrevía a
mirarte... temía que pudieses ver en mis ojos - ya sabes que dicen que
son el espejo del alma (y si lo son ¿por qué no veo lo que espero en los
tuyos?) - toda una catarata de pensamientos; pensamientos que, así como
el agua cerca ya del precipicio, arrastran con fuerza un sinfín de
posibilidades, y tal como llegan se deslizan rápidamente, hasta impactar
con ¿más agua? No. Con la dura realidad de la imposibilidad. ¿Y si
ahora le besara? ¿Y si le pongo mi mano sobre su pierna? ¿Y si sólo me
acercara un poco más de lo que estoy ahora? ¿Y si...? Y ya te sentí; tu
boca - ¡esa boca tan deseada! - junto a la mía... pero tuve que
separarme... ya sabes que cuando me pongo nerviosa me da esa risa
incontenible ... sí, lo sabes porque te deseo tanto que aún, cuando no
consigo aplacar el temblor que le provocas a todas las zonas de mi
cuerpo, necesito reírme... pero no te enfades... es una risa que
constata la felicidad de estar a tu "¡Corten! Es todo por hoy. Mañana
más." Sí, es hora de intentar dormirme... no tengo entrada para el
próximo pase de nuestra historia de amor, de mi historia de amor.

This obra by
Jessica Brid Rodríguez is licensed under a
Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
No hay comentarios:
Publicar un comentario